jueves, 18 de septiembre de 2008

Creación de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain

Christian Gadea Saguier

Hacia 1865 León Richer, Venerable Maestro de la Logia Mars et les Arts del Gran Oriente de Francia, expresaba: "La mujer tiene derecho como el hombre al conocimiento de las verdades morales y filosóficas que nos liberan de los prejuicios religiosos; ella tiene derecho al desarrollo de sus facultades… La iniciación masónica no es solamente un derecho para la mujer, sino un deber para nosotros". Al año la Masonería atacada violentamente, por la presencia clerical y el predicador de Notre-Dame, decidía defenderse en público mediante conferencias filosóficas. Léon Richer y Jules Labbé solicitaron la colaboración de Maria Deraismes para un ciclo de conferencias organizado por el Gran Oriente de Francia en su sede de la calle Cadet.

Deraismes, de una familia próspera de clase media, estaba bien instruida y criada en un ambiente literario que le permitía ser autora de varios trabajos literarios. En 1867 publicó un libro con las conferencias organizadas por el Gran Oriente (Lo antiguo ante lo nuevo, La nobleza ante el clero, Nuestro principios y nuestras costumbres) y continuaba también con las controversias escritas (con Le Fígaro, Le Nain Jaune, L’Opinion Nationale). Richer podía conocer muy bien las capacidades de María Deraismes cuando ambos impulsaban y sostenían Le Droit des Femmes desde 1869. Esa revista cumplía como órgano de expresión de una consistente red para la emancipación de las mujeres y su incorporación a la ciudadanía de pleno derecho.

En el seno de la Liga por los Derechos de la Mujer, que en 1873 se convertía en la Asociación para el mejoramiento de la vida de la mujer, Maria Deraismes mantenía un combate para que no les sean rechazados a las mujeres sus derechos civiles y políticos. Esta reivindicación no se obtendrá, y ella lo sabía, mientras se les dé a las mujeres una instrucción que las mantenga en la ignorancia y las sitúe bajo la dependencia del hombre; Así comenzaba una campaña a favor de la escuela laica, la única que podía hacer de la mujer un ser libre y adulto.

Los siguientes años fueron particularmente fecundos en la vida de Maria Deraismes. En 1874, enojada por un escrito antidemocrático y vengativo de Victorien Sardou decide comenzar nuevamente a dar conferencias. Su elocuencia era tal que el jefe de la prefectura la llama y le aconseja que modere su lenguaje. Su ardor no disminuye, escribe en los diarios liberales de la capital, se adhiere al Libre Pensamiento, y funda la sección de Seine-et-Oise y difunde las tesis liberales sobre el Librepensamiento. Los primeros resultados con relación al plano social de 1874 y 1875 (medidas relativas a la protección de las mujeres y los niños) ya son visibles; la ayuda de un joven médico, Georges Martin, concejal municipal del barrio Estación en París, hace que Maria aumente su ardor combativo en pro de los derechos de la mujer.

La actividad fue tal, y su presencia tan eficaz en el Congreso anticlerical de 1881, que se forma un comité para presentarla a las elecciones legislativas de ese año. Ella rechaza su candidatura, pues pese a sus esfuerzos y lucha de los últimos quince años la ley no cambió, por tanto su candidatura no podría ser nada más que un testimonio de protesta; además, en caso de ser elegida, el resultado sería negativo puesto que la elección sería invalidada y la vana tentativa no haría nada más que retrasar la conquista de los derechos reclamados. Pero aprovecha la situación para solicitar su admisión en la Masonería. Esto fue una revolución. Desde hace quince años, Léon Richer estaba intentando, vanamente, hacer que se admita a la mujer en las Logias del Gran Oriente;

También otro hombre estaba detrás de la misma causa, Georges Martin, iniciado el 21 de marzo de 1879 en la Logia Unión y Beneficencia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, quien participó en la lucha de las logias azules contra el "poder absoluto" del Supremo Consejo y tomó partido con miembros disidentes que fundaron en 1880 la Gran Logia Simbólica Escocesa, buscaba el mismo resultado. Eminentes francmasones, desde el principio animaban y apoyaban a Maria Deraismes en su lucha, pero las Obediencias rechazan o aplazan la autorización de unir a una mujer a los trabajos masónicos. El tema fue tan importante que Léon Richer escribe en su revista L'Avenir des Femmes un artículo especial: "Las mujeres y la Francmasonería".

Meses después la Logia Livres Penseurs du Pecq, de la Gran Logia Simbólica Escocesa, añade a su reglamento interno un artículo permitiendo la participación de mujeres en sus trabajos. La comisión encargada de aprobar los reglamentos particulares de las logias de la Gran Logia Simbólica Escocesa aplazó la proposición. A causa de la decisión, la logia abandona la Obediencia y se declara independiente; se considera libre para iniciar a una mujer y la unanimidad recae sobre el nombre de Maria Deraismes. El 25 de noviembre de 1881 la Logia Les Livres Penseurs du Pecq recibe una solicitud de ingreso de Maria Deraismes. La Iniciación tiene lugar, el 14 de enero de 1882, en presencia de altos dignatarios de la Masonería, diputados y funcionarios. La logia estaba presidida por el venerable Houbron quien felicitó a la nueva iniciada por haber "franqueado con firmeza las barreras masónicas que, tras ella, deja abiertas ahora a otras mujeres" y acto seguido le colocó un Collar de Maestro ricamente decorado. En el banquete que siguió a su iniciación María expresaba: "La puerta que habéis abierto no se cerrará detrás de mí, y toda una legión me seguirá. Habéis dado una prueba, mis hermanos, de sabiduría y energía. Para vosotros un prejuicio está vencido. Sin duda sois una minoría, pero una minoría gloriosa, a la que pronto deberán adherirse la mayoría de las logias. La presencia aquí de hermanos eminentes que han tomado parte es para mí un seguro de garantía".

En junio de 1882, una minoría de hermanos de la logia solicitan ser integrados bajo el control de la Federación de Logias de la Gran Logia Simbólica Escocesa. Hubo de resistir numerosas dificultades dentro de la Obediencia, que persistía en ahondar una tradición exclusivamente masculina. Maria Deraismes frecuentaba hacía cinco meses la logia, pero ante la resistencia masculina no insiste más y retorna a sus actividades profanas. Pareciese que todo el trabajo había sido inútil y la situación forzó para concluir que la única solución era la creación de una logia nueva, mixta, autónoma e independiente.

Habían pasado diez años cuando en diciembre de 1892 el grupo Martin-Deraismes estaba preparado para trabajar en logia. El salón de la calle Sèvres fue acondicionado como taller masónico. La Gran Logia fue regularmente instalada el 4 de abril de 1893, siendo presidente de honor Clémence Royer; venerable María Deraismes; 1º vigilante Marie Becquet de Vienne; 2º vigilante Marie Georges Martin; secretario Maria Martin; tesorero Anne Feresse-Deraismes; y como orador Georges Martin. Poco tiempo después, algunas mujeres más fueron iniciadas y varios hombres afiliados.

Diez meses después del establecimiento de la Gran Logia Simbólica Escocesa Mixta de Francia "El Derecho Humano", María Deraismes era llamada al Oriente Eterno, dejando al cuidado de Georges Martin, a su hermana Ana Teresa Deraismes y a sus colaboradores, la continuación de la obra. No escatiman su tiempo ni fortuna cuando se trata de trabajar y fortalecer la Orden masónica. Asumen responsabilidades en una situación delicada, momento en que las relaciones con las otras Obediencias estaban lejos de ser fáciles.

Georges Martin prevé el desarrollo de la masonería mixta en el mundo, sabe que en el extranjero es normal que un Supremo Consejo rija la unión de logias simbólicas, pero no desea que los derechos masónicos de las mujeres estén limitados, concibe por consiguiente la idea de establecer en el Derecho Humano los Altos Grados. Con la ayuda de Dècembre Allonier, miembro regular del Supremo Consejo Escocés, poseedor del grado 33º, funda los Talleres Superiores del Derecho Humano y, en 1899, se constituye el Supremo Consejo cuya existencia será conocida oficialmente el 12 de junio de 1901. Gracias al Supremo Consejo universal mixto, la Masonería mixta será implantada en el mundo entero.

Mientras tanto, la lucha que Georges Martin debe continuamente mantener para extender la Orden masónica y superar las dificultades que oponen aún las obediencias masculinas a la Masonería mixta, agota seriamente sus fuerzas; 1914 le golpea doblemente, profundamente afectado por la declaración de guerra, tiene el dolor de ver desaparecer, poco tiempo después, a su esposa Marie Georges Martin, compañera de sus esfuerzos. Su vitalidad no cesa de decrecer, no sobrevive más que dos años a estas pruebas. Pocos meses antes de su muerte, sigue aun con su tarea de constructor: el 16 de julio de 1916 propone al Supremo Consejo la creación de una comisión permanente de cuatro miembros para hacer frente a la situación creada por el desarrollo de la Orden en el mundo.

Fallece el 1º de octubre de 1916 en el inmueble de la calle Jules-Breton en París, que él había hecho edificar para El Derecho Humano, vendiendo su chalet de la calle Vauquelin y su propiedad en Sologne. Ha asumido totalmente la carga legada por Maria Deraismes. No ha dotado solamente a la Orden masónica mixta internacional de una organización sólidamente estructurada, sino que ha construido el edificio que alberga su sede incluso hasta el día de hoy.

A partir de 1920 se abrió una nueva etapa en el afianzamiento y la expansión internacional de Le Droit Humain. La Europa de la posguerra desplegaba nuevas energías y el sentido republicano, civil y humanista de la ciudadanía estaba ya bien cimentado, sin prejuicios por razón de sexo. Para la época la Obediencia se reafirmaba como una institución iniciática, filosófica y filantrópica, que recogía el trabajo masónico masculino y femenino, todo ello encaminado al progreso de la humanidad. Hoy día, el Derecho Humano, con el título de Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain posee logias en todos los continentes.

martes, 19 de febrero de 2008

El Pantanal paraguayo, uno de los humedales más grandes del mundo







Miércoles 06 de Febrero del 2008
¿En busca de aventura? ¿Amante del turismo ecológico? No puedes dejar de conocer este espectacular paraíso natural que cobija a las más exóticas y bellas especies de flora y fauna.

En el centro de América del Sur, al Este de los Andes y al Sur de la Cuenca del Amazonas, se encuentra un gran delta interior formado por varios arroyos y ríos (el más importante es el Río Paraguay) donde anualmente las aguas suben varios metros, inundando un extenso territorio, y luego retroceden: el Pantanal paraguayo. El más espectacular sistema de humedales del mundo con 170 mil km2 que representan un área de mayor tamaño que varios países, incluyendo Inglaterra, Austria, Hungría, Grecia o Irlanda. Este humedal, que corresponde al 3 por ciento del total de humedales del planeta, posee una extraordinaria concentración de flora y fauna, lo que lo convierte en una de las imperdibles maravillas naturales del planeta. Si bien tiene menos extensión que el brasileño, el Pantanal paraguayo es un incomparable santuario de vida silvestre y de belleza. Se trata de un paraíso ecológico que contiene numerosas especies de aves, mamíferos, reptiles, batracios y peces, reconocido por su concentración de animales; un verdadero festín para naturalistas, fotógrafos y ecoturistas. Con una densidad de vida silvestre considerada la mayor en todo el Neotrópico, la región es una importante parada para aves migratorias. El resultado: una de las más diversas comunidades de aves que han sido identificadas, lo que convierte al Pantanal paraguayo en uno de los mejores sitios para ver animales. Además de las aves, el yaguareté, el carpincho, el oso hormiguero, el tatú guazú, el lobo de crin o aguará guazú y el ciervo de los pantanos o guazú pukú son parte del lugar. Pero, como si tanta naturaleza no fuera suficiente, este sitio también es particularmente importante por mantener especies muy amenazadas como el águila coronada y el guacamayo azul. Además, alberga una fauna única, de aparición exclusiva en el Pantanal paraguayo: iguanas, ardillas, nutrias gigantes, cinco variedades de monos y extraños lagartos como el viborón son las especies “estrellas” de este lugar. Más allá de la fauna, las depresiones del Pantanal se encuentran siempre cubiertas con aguas, donde se desarrolla una vegetación acuático-palustre. La Victoria Regia es un ejemplo que abunda en esta zona, sus flores son de las mayores de América. Además, el Aguape o camalote que nace en el río, como una alfombra verde, sirve de purificador de las aguas. Se encuentran en su extensión: Urundey, lapacho negro, quebracho colorado, guayacán, espina de corona y otros. Pintoresca y exótica, la región se encuentra habitada por varias etnias indígenas, siendo los Ishir o chamacocos los más conocidos. Y si bien la parte paraguaya del Pantanal cuenta con muy poca población, ésta se caracteriza por ser culturalmente muy rica e interesante de conocer. ¿Cuál es la mejor época del año para visitar el Pantanal?El Pantanal cambia de escenario en cada estación, pero es siempre exuberante. Cada una de ellas posee características propias, variando de acuerdo con la presencia o no de las lluvias. Desde enero hasta marzo se encuentra la estación de flujo de aguas o de inundaciones. Las principales características de esta época son los bellísimos paisajes, con agua por todas partes, muchas aves y plantas acuáticas con diferentes formas y colores. En abril y hasta junio se aprecia la estación de reflujo de aguas. Las lluvias y el nivel de las de las mismas comienzan a bajar formando lagunas y charcas, donde millares de peces quedan presos, sirviendo de banquete a las aves acuáticas que se concentran en estas regiones. La temperatura se vuelve más amena y las noches más estrelladas. Los mamíferos que se dispersaron en la estación de lluvias e inundaciones empiezan a volver y deleitan con su presencia. De julio a octubre: la estación seca o de sequía. Es el mejor período para la observación de la vida salvaje. Con la falta de lluvias se reducen los humedales, revelando la planicie y facilitando el transporte por tierra. Los campos comienzan a secarse, ofreciendo vastas áreas para pastizales donde los mamíferos buscan alimento y agua en las charcas remanecientes. Noviembre y diciembre: la estación lluviosa. Es el período en que llueve bastante en el Pantanal, pero no lo suficiente como para generar inundaciones. También es la época donde abunda el alimento para las aves que iniciaron su reproducción en los meses anteriores, siendo muy corriente avistar las crías alimentándose. Lo que no puede faltar en un viaje inolvidablePara recorrer el Pantanal es recomendable que la ropa sea de estilo casual, confortable y resistente. Las prendas de algodón son más livianas y adecuadas que las de material sintético. Shorts y camisetas son ideales para la mayoría de las actividades. Además, una camisa clara de mangas largas es bastante útil para protegerse contra los insectos y el sol. Es importante considerar que las ropas oscuras como las negras y azul marino atraen a los mosquitos por lo que es aconsejable lucir tonalidades claras como el beige, marrón y verde, que no se destacan mucho en el paisaje y no asustan a los animales. Por supuesto, no olvide una capa para lluvia y una casaca contra el viento. Y para asegurarse un caminar a prueba de dolores, el calzado perfecto son las botas de senderismo o tenis y, por último, un sombrero o gorro para evitar golpes de calor.

domingo, 21 de octubre de 2007

Eliphas Levi (Alphonse-Louis Constant)

Alphonse-Louis Constant nació el 8 de febrero de 1810 en el número 5 de la rue des Fossés-Saint-Germain-des-Près (denominada posteriormente rue de l'Ancienne Comédie) en París, hijo de Jean Joseph Constant y Jeanne Agnès Beaucourt. Su padre era zapatero. Gracias al abad J.-B.Hubault Malmaison, que organizó en su parroquia un colegio gratuito de enseñanza básica para niños pobres, realizó sus primeros estudios, ingresando en 1825 al pequeño seminario de Saint-Nicolás du Chardonnet, dirigido por aquel entonces por el abad Frère-Colonna, quien probablemente ya lo orientó hacia el estudio de la magia. En 1830, habiendo terminado sus estudios de retórica, pasó según la norma al seminario de Issy para acabar sus dos años de filosofía. En este mismo año fallece su padre. Tras Issy, ingresa en el seminario de Saint-Sulpice para estudiar teología. Allí es ordenado subdiácono y tonsurado. En 1835, estando al cargo de la catequesis de jóvenes muchachas de Saint-Sulpice, le es confiada la joven Adèle Allenbach por su madre, con la misión de «protegerla muy especialmente y de instruirla a parte, como si fuera la hija de un príncipe». La madre, ferviente católica y esposa de un oficial suizo, había emigrado a Francia en 1830 porque la religión de su hija le parecía amenazada, y ambas vivían en una gran indigencia. Poco a poco, el joven abad se va enamorando perdidamente de su protegida, en quien cree ver a la Virgen María aparecida bajo una forma carnal. Ordenado diácono el 19 de diciembre de 1835, finalmente abandona el seminario en junio de 1836 antes de recibir el sacramento de la orden; pero mientras tanto la joven de la que se había prendado lo había abandonado. Su vieja e impedida madre, que había depositado todas sus esperanzas en él, se sintió muy abatida por la salida de su hijo del seminario y se suicidó a las pocas semanas, asfixiándose con las emanaciones de su estufa de carbón. Constant sintió el impulso de ingresar en la Trapa, pero sus amigos le disuadieron. Pasó un año en un internado cerca de París, y luego acompañó a un amigo, un comediante ambulante llamado Bailleul, en una gira por provincias. En 1838 se hace amigo de la socialista Flora Tristán (futura abuela del pintor Paul Gauguin), y colabora con Alphonse Esquiros (a quien conoció en el pequeño seminario) en una revista: les Belles Femmes de Paris, revelando al público sus dotes de dibujante. Mientras recorre los salones para la revista, conoce un día a Honoré de Balzac, entonces en plena fama, en casa de Mme de Girardin. Acariciando aún la idea de acceder al sacerdocio, parte hacia la abadía de Solesmes, decidido a pasar allí el resto de sus días. La abadía poseía una biblioteca con cerca de 20.000 volúmenes, de cuyo conocimiento bebió abundantemente. Estudió la doctrina de los antiguos gnósticos, la de los Padres de la Iglesia primitiva, los libros de Cassien y de otros ascetas, los escritos piadosos de los místicos, y especialmente los libros de Mme Guyon. Durante su estancia en Solesmes, publica su primera obra: el Rosier de Mai (1839). Debido a un desacuerdo con el abad de Solesmes, A. Constant abandona finalmente la abadía al cabo de un año, sin blanca. Al interceder ante el obispo de París, Monseñor Affre, termina por conseguir un puesto miserable de inspector en el colegio de Juilly. Sus superiores lo maltratan, y en su malestar compone, con gran escándalo del clero y de los bienpensantes, la Biblia de la libertad (1841). La obra apareció el 13 de febrero y fue secuestrada en Versalles una hora después de su puesta en venta. A pesar de todo, se pudo salvar un gran número de ejemplares, y el abad Constant fue detenido a principios del mes de abril. El juicio tuvo lugar el 11 de mayo de 1841, y el abad fue condenado a 8 meses de prisión y 300 francos de multa. En la prisión de Sainte-Pélagie, donde pasó 11 meses (probablemente no tenía con qué pagar la multa...) se reencontró con su amigo Esquiros y con el abad de Lamennais. Se emplearon todos los medios para hacerle morir de pena y miseria. Se interceptaban sus cartas para desvirtuar su sentido, se le acusó de ser un vendido a la policía, y por otro lado debía soportar la aversión de otros detenidos. Buscó consuelo en la lectura, leyendo por vez primera los escritos de Swedenborg. Pero sus amigos del exterior no lo habían olvidado. Una tal Mme Legrand, amiga de Flora Tristán y muy rica, intentaba aliviar un poco su vida de prisionero haciéndole llevar una comida más variada. Al salir de la prisión en abril de 1842, obtuvo un encargo de pinturas murales para la iglesia de Choisy gracias al limosnero de Sainte-Pélagie. En 1843, mientras vivía en el presbiterio de Choisy, empezó a escribir la Mère de Dieu. Su conducta era tan ejemplar que Monseñor Affre decidió recomendarlo a Monseñor Olivier, obispo de Evreux. El obispo estaba dispuesto a acoger al abad a condición de que cambiara su nombre por el de su madre, para así evitar todo escándalo relacionado con el asunto de la Biblia de la libertad. Es entonces el abad Beaucourt que parte hacia Evreux en febrero de 1843. Sus sermones cosechan un gran éxito pero suscitan muchos celos entre los sacerdotes de la diócesis. En junio el periódico L'Univers publica la muerte del abad Constant, información desmentida rápidamente por Le Populaire; después, el 22 de julio de 1843 aparece en L'Écho de la Normandie un artículo titulado Le Nouveau Lazare, donde se desvela toda la historia del abad Beaucourt: su identidad, su juicio y condena. Obligado a dejar el seminario, el obispo de Evreux no lo olvida, procurando por su subsistencia e incluso intenta ayudarlo con un encargo de una pintura mural para un convento. Desgraciadamente, Monseñor Olivier estaba muy afligido por la publicación de La Mère de Dieu (1844), y a finales de febrero de 1844 el abad vuelve a París dejando su pintura inacabada. Volvió a ver a su amiga Flora Tristán, que moriría poco tiempo después en Lyon. Dudó mucho tiempo antes de publicar el manuscrito integral de Flora Tristán, pensando que se lo tendría a él como responsable, y abandonó finalmente el proyecto editando solamente el primer manuscrito bajo el título L'Émancipation de la femme ou le Testament de la paria. En otoño de 1844, Mme Legrand le pidió venir a Guitrancourt para completar la educación de sus hijos. Permaneció allí un año, volviendo después a París y publicando su manifiesto pacífico, inspirado por Silvio Pellico, La Fête-Dieu ou le Triomphe de la paix religieuse (1845). Las ideas utópicas y humanitarias del tiempo le absorbieron totalmente. Especialmente dos movimientos suscitaron en él profundas y largas meditaciones: el Saint-Simonismo y el Fourierismo. « La escuela Saint-Simoniana, a pesar de sus estimables cualidades, me ha inspirado siempre una viva repulsión. Tienen todo de la verdadera religión, excepto el espíritu de piedad; su mujer libre me horroriza y no pueden comprender la caridad puesto que no reconocen el amor. Son fríos como el industrialismo, cortantes, déspotas y calculadores. Me enfado cuando los veo tocar tan cerca nuestras grandes verdades que su sequía de corazón compromete y profana. Enfantin tiene ciertamente puntos de vista remarcables pero está lleno de egoísmo y de fatuidad. » (Correspondencia con el barón Spedalieri) « Fourier ha vuelto al sistema de Swedenborg, para crear sobre la Tierra el paraíso de las atracciones proporcionales a los destinos. Por atracciones entendía las pasiones sensuales a las que prometía un expansión integral y absoluta. Dios, que es la razón suprema, marcó con un sello terrible estas doctrinas reprobables: los discípulos de Fourier empezaron por el absurdo, y acabarán por la locura. » (Histoire de la magie, p. 470) En 1845, en Le Livre des larmes, desarrolló por vez primera nociones esotéricas. Durante este periodo compuso también canciones e ilustró dos obras de Alejandro Dumas: Louis XIV et son siècle y El Conde de Monte-Cristo. Adèle Allenbach, que se había convertido en actriz, le visitaba a menudo. Siempre conservó la misma admiración por su pequeño padre, a tal punto que a su muerte acompañó el ataúd hasta su última morada. Constant vivió algún tiempo en Chantilly, fijando luego su residencia en el número 10 de la rue Saint-Lazare de París. Se hizo amigo de Charles Fauvety y ambos fundaron en 1845 la revista mensual La Vérité sur toutes choses, que sólo se editó durante 4 meses. Desde su vuelta de Évreux, viajaba frecuentemente a Choisy-le-Roy donde había reencontrado en 1843 a la señorita Eugénie Chenevier, suplente en la Institution Chandeau. Entre las internas de la institución estaba la joven Marie-Noémi Cadiot, que se había hecho amiga de Eugénie. Cuando ambas jóvenes salían los domingos, Constant solía acompañarlas, y los tres disfrutaban de buenos momentos. Eugénie Chenevier aceptó ser su mujer delante de Dios. Confiada en el porvenir, ya se había entregado a él y esperaba un niño. Este hijo, Xavier Henri Alphonse Chenevier, que nació el 29 de septiembre de 1846, y vivió hasta 1916, tuvo un hijo, Pierre (por la línea de Eugénie, la descendencia de Eliphas Levi representa en la actualidad más de 40 personas, en la sexta generación). Pero Marie-Noémi Cadiot cayó enamorada... Después de haber mantenido una apasionada correspondencia con A. Constant, un buen día se escapó de casa de sus padres para ir a refugiarse en la buhardilla de él. Su padre exigió entonces el matrimonio, bajo la amenaza de una acusación de corrupción de menores, ya que la joven muchacha tenía entonces 18 años. Constant tuvo que resignarse. La ceremonia civil tuvo lugar el 13 de julio de 1846 en el ayuntamiento del distrito X. La familia Cadiot no quiso dar la dote a Noémi, y los dos esposos estaban tan privados de recursos que cocinaron su comida en el Pont Neuf con patatas fritas compradas con algunas pocas monedas. Desde el escándalo de la Biblia de la libertad (1841), se impedía a A. Constant expresar su pensamiento rechazando la inserción de sus artículos en los periódicos. Presionado por Noémi, se introdujo en el mundo de la política. Colaboró en particular en La Démocratie pacifique, y escribió un virulento panfleto, La Voix de la famine. El 3 de febrero de 1847 se le condena a un año de prisión y 1000 francos de multa. Su mujer pide gracia para ella y para el niño que lleva ante los ministerios y obtiene finalmente su liberación al cabo de 6 meses. Mme Constant pare en septiembre de 1847 a una hija, Marie. La pequeña Marie murió en 1854 a la edad de 7 años, para desesperación de A.Constant, que la adoraba. La revolución de febrero de 1848 le dio mayor libertad y empezó a dirigir una revista de izquierdas, le Tribun du peuple, que sólo tuvo cuatro números, del 16 al 30 de marzo de 1848. Fundó a continuación con sus amigos Esquiros y Le Gallois un club político, el Club de la montagne, integrado principalmente por trabajadores. Llegaron las jornadas de junio, insurrección de las clases trabajadoras incitada por reacción para derrocar la República naciente. El 23 de junio de 1848 estuvo a punto de ser fatal para A. Constant: se fusiló, creyéndole implicado, a un comerciante de vino que se le parecía en el cruce entre la rue Saint-Martín y la rue d'Arcis. El día 24, Monseñor Affre, queriendo apaciguar a los insurrectos, recibió una bala y murió tres días más tarde. A. Constant deseaba representar al pueblo en la Asamblea Nacional, pero su tentativa fracasó. En cambio, su amigo Esquiros fue elegido el 13 de mayo de 1849, y los dos hombres ya no se frecuentaron más. Le Testament de la liberté (1848), que resume sus ideas políticas, será su última obra del género. En esta época, la señora Constant, que ya había publicado en la revista de su marido y frecuentaba el Club des femmes de Mme Niboyet, se lanzó a la sociedad parisina. Escribió varios seriales literarios en Le Tintamarre y Le Moniteur du soir, bajo el pseudónimo de Claude Vignon (sacado de una novela de Balzac). Fue un periodo de relativo desahogo para la pareja. Noémi tomó lecciones del célebre escultor Pradier, y gracias a esta influyenye relación A. Constant obtuvo del Ministerio del Interior dos encargos de cuadros. Paralelamente, leía la Kabbala Denudata de Knorr de Rosenroth, y estudiaba los escritos de Jacob Boehme, Louis-Claude de Saint-Martín, Emmanuel Swedenborg, Antoine Fabre d'Olivet, Chaho y Goeres. A finales de 1850 se encuentra con el abad Migne, fundador y director de la librería eclesiástica de Montrouge, que le encarga para su colección un Dictionnaire de la littérature chrétienne. Publicado en 1851, la obra sorprende por la profunda ciencia que encierra. Sobre esta época A. Constant conoció al sabio polaco Hoëné-Wronski, cuya obra le impresionó firmemente y le orientó hacia el pensamiento matemático y el mesianismo napoleónico. Inició entonces la redacción del Dogme et rituel de la haute magie. Adoptó el pseudónimo de Eliphas Levi, o Eliphas Levi Zahed (traducción en hebreo de Alphonse-Louis Constant). « La fe no es más que una superstición y una locura si no tiene como base a la razón, y no se puede suponer lo que se ignora más que por analogía con lo que se sabe. Definir lo que no se sabe es una ignorancia presuntuosa; afirmar positivamente lo que se ignora es mentir. » (Dogme et rituel de la haute magie, p. 360). La sra. Constant, que tenía una aventura con el marqués de Montferrier (cuñado de Wronski) desde hacía algún tiempo, se fugó un día para nunca más volver. Profundamente herido, se enfrascó en el trabajo para intentar evadirse de la pena. En la primavera de 1854 viajó a Londres, donde conoció al Dr. Ashburner y a Sir Edward Bulwer-Lytton, célebre autor de novelas fantásticas (Zanoni, le Maître Rose-Croix es su obra más conocida), que se convirtió en su amigo y lo introdujo en los círculos rosacruces. Alentado por una amiga de éste iniciada de alto grado, intenta una serie de invocaciones. En el transcurso de las mismas, el fantasma de Apolonio de Tiana se le aparece indicándole el lugar de Londres donde podrá encontrar su Nyctemeron (véase el relato de la estancia en Dogme et rituel de la haute magie, páginas 132 a 135). Con todo Eliphas Levi sigue siendo contrario a las experiencias de magia. Cuando más tarde tuvo algunos discípulos, les hizo prometer que no intentaran jamás intentar la más mínima experiencia y que no se ocuparan más que de la parte especulativa de la filosofía oculta. Eugénie Chenevier estaba en Londres desde hacía algunos años, tratando penosamente de sacar adelante a su hijo. A.Constant le escribió para pedirle perdón y lo obtuvo. Durante este tiempo en París, su amigo Adolphe Desbarolles tomó con la ex-señora Constant los acuerdos necesarios y se ocupó de los asuntos personales del Maestro. Baphomet, de Dogme et Rituel de la Haute Magie, 1854De vuelta a Francia en agosto de 1854, Eliphas se instala temporalmente en el taller de pintura de su amigo Desbarolles, y luego habita en una modesta habitación de estudiante en el primer piso del número 120 del boulevard du Montparnasse, donde acaba Dogme et rituel de la haute magie, que se publica de 1854 a 1856. Entonces comienza el éxito, pero no la fortuna. En 1855, funda con Fauvety y Lemonnier la Revue philosophique et religieuse que aparecería durante tres años y donde escribiría numerosos artículos sobre la Cábala. Dejando un poco de lado la filosofía oculta, reanudó el tema de la composición de canciones. Una de ellas, en que compara a Napoleón III con Calígula le valió una vez más la cárcel. Pero pocos días después de su encarcelamiento escribió otra canción donde explicaba satíricamente que los jueces cometieron un error, que él nunca había comparado a Calígula con nadie, y la hizo entregar al emperador para que le perdonara. De abril a junio de 1856 publicó diversas canciones en le Mousquetaire de Alejandro Dumas gracias a Desbarolles. El 3 de enero de 1857 un sangriento acontecimiento sume a París en el estupor. El arzobispo de París, Monseñor Sibour, es asesinado por un sacerdote excomulgado, Louis Verger, mientras inauguraba la novena de Sainte-Geneviève en Saint-Étienne-du-Mont. Las dos noches anteriores, Eliphas tuvo un sueño premonitorio que acababa con las palabras « ¡ve a ver a tu padre que está a punto de morir! ». No comprendió inmediatamente el sentido del sueño, ya que su padre había muerto hacía mucho tiempo. El 3 de enero, hacia las cuatro de la tarde, Eliphas se encontraba entre los peregrinos que asistían al oficio durante el cual el arzobispo sería asesinado. Pero sólo leyendo más tarde la descripción del asesino en los periódicos se acordó de un sacerdote de tez pálida que se había entrevistado un año antes con Desbarolles en casa de Mme A. y que buscaba el grimorio de Honorius. Este episodio está relatado con todo detalle en La Clef des grands mystères (1861), páginas 139 a 151. Después de tres años pasados en el boulevard du Montparnasse, hacia junio de 1857 alquiló el número 19 de la avenue du Maine. En esta habitación soleada, que decoró aprovechando su talento artístico, viviría los siete mejores años de su vida. En 1859, la publicación de la Histoire de la magie le reportó 1000 francos, una respetable suma para la época, y le consagró atrayendo a la mayoría de los esoteristas franceses (en particular, Henri Delaage, Luc Desages, Paul Auguez, Jean-Marie Ragon, Henri Favre, y el Dr. Fernand Rozier, que más adelante estaría próximo a Papus). Conoció también al cartomante Edmond y al magnetizador Cahagnet. A instancias de sus amigos Fauvety y Caubet, se hizo masón. Iniciado el 14 de marzo de 1861 en la logia Rosa del perfecto silencio, de la que Caubet era el Venerable, declara en su discurso de recepción: « Vengo a aportar en medio de vosotros las tradiciones perdidas, el conocimiento exacto de vuestras señales y emblemas, y por lo tanto, mostraros el motivo por el cual vuestra asociación fue constituida... » (CAUBET, Souvenirs, París, 1893). La ceremonia tuvo lugar en presencia de multitud de Hermanos a quienes intentó explicar que el simbolismo masónico fue extraído de la Cábala. Pero fue en vano, no le creyeron. Mientras tanto, Eugénie Chenevier y su hijo habían vuelto a París, y Eliphas le hizo saber que quería ocuparse del niño. La madre cedió a su deseo, pero en 1867 surgió una querella por motivos económicos y ya no volvería a ver más ni a la madre ni al niño hasta su muerte. En 1861 publica La Clef des grands mystères, último episodio de la trilogía empezada con Histoire de la magie y Dogme et rituel de la haute magie. El Maestro trabaja mucho, iniciando en las ciencias ocultas a eruditos pertenecientes a la más rancia aristocracia, e incluso al obispo de Evreux, Monseñor Devoucoux, a quien da lecciones de Cábala. Gracias al dinero percibido como remuneración por sus lecciones, vive con una relativa comodidad material, enriqueciendo sin cesar su biblioteca. Con el conde Alexandre Branicki, hermetista, consigue algunas experiencias convincentes de la Gran Obra en un laboratorio instalado en el castillo de Beauregard, en Villeneuve-Saint-Georges. Este castillo pertenecía a la viuda de Honoré de Balzac y Eliphas pronto hizo amistad con el yerno de la viuda Balzac, el conde Georges Mniszech. El castillo, saqueado por los prusianos en 1870, es el actual ayuntamiento de Villeneuve-Saint-Georges. En mayo de 1861, vuelve a Londres, acompañado del conde Alexandre Branicki, a pasar algunos meses junto a Bulwer-Lytton, nombrado cabeza de la Rosicrucian Society of England ese mismo año. Durante esta segunda estancia, Eliphas Levi visita varias veces a Eugène Vintras, quien un par de años antes le había enviado a dos de sus discípulos para invitarlo. Le considera no como un profeta, sino como un médium singular, un interesante sujeto de estudio, y le compra incluso su libro L'Évangile éternel. En julio de 1861, el barón italiano N-J Spedalieri compró en una librería de Marsella el Dogme et rituel de la haute magie y decidió contactar con el autor. Se siguió una correspondencia de más de 1000 cartas que duró desde el 24 de octubre de 1861 hasta el 14 de febrero de 1874. Es un curso de Cábala único, preciso, repleto de figuras explicativas y de anécdotas. Spedalieri fue uno de los más importantes mecenas del profesor de Ciencias Ocultas. De vuelta a París, Eliphas Levi publica Le Sorcier de Meudon, dedicado a la viuda de Balzac. A partir de su vuelta de Londres, asiste regularmente a las reuniones masónicas de la logia Rosa del perfecto silencio. El 21 de agosto de 1861, le es conferido el grado de Maestro. Tras un largo discurso sobre los Mystères de l'initiation que pronunció el mes siguiente, un Hermano, el profesor Ganeval, queriendo presentar algunas observaciones sobre lo que se había dicho, se enfrentó con las protestas de Eliphas, que se retiró y no apareció ya más por la logia. Las tentativas de Caubet del día siguiente para hacerle cambiar su decisión fueron infructuosas. La logia Rosa del perfecto silencio se sumió en el sueño en 1885, pero quizá no es necesario buscar, como Oswald Wirth, una relación de causa y efecto. « He dejado de ser Francmasón porque los francmasones, excomulgados por el Papa, ya no creían en tener que tolerar el catolicismo. » (le Livre des sages) El 29 de agosto de 1862 aparece Fables et symboles, obra en la cual Eliphas Levi analiza los símbolos pitagóricos, de los Evangelios apócrifos, del Talmud, etc. A menudo frecuenta de ncógnito las reuniones espiritistas para documentarse. Pierre Christian, autor de la extraña novela L'Homme rouge des Tuileries, fue vecino y amigo de Eliphas y aprovechó sus conversaciones y sus lecciones benévolas. En 1863 muere Louis Lucas, químico iniciado en los secretos de Hermes, discípulo de Wronski y amigo de Eliphas. Sus escritos contienen la primera síntesis científica que combina Ciencia Oculta y Ciencias Experimentales. Fue el inventor de un aparato capaz de medir el equilibrio del magnetismo vital, que bautizó con el nombre de biómetro. Este aparato se aplicó después a un uso bien curioso: ¡un aparato muy similar forma en efecto parte de la panoplia de los cienciólogos! El 15 de mayo de 1864, Eliphas se muda a un piso de tres habitaciones en el segundo piso del número 155 de la rue de Sèvres, su última residencia. En 1865 aparece la Science des esprits, recopilación de ensayos que tratan nuevamnte del simbolismo de los Evangelios apócrifos, del Talmud, etc (absolutamente nada que ver con el espiritismo). En verano de 1865, el editor Larousse le pide escribir algunos artículos de Cábala para su Grand Dictionnaire. Al mismo tiempo trabaja en una magnífica obra, aunque de un valor histórico discutible, el Livre des splendeurs, que trata principalmente de la Cábala del Zohar y que no se publicará hasta después de su muerte. En esta época comienza a sufrir frecuentes dolores neurálgicos en la cabeza, que le provocan mucho sufrimiento. Durant el sitio de París en 1870, su vida fue más penosa ya que las comunicaciones con la provincia estaban cortadas, y no podía recibir más subsidios de parte de sus alumnos. La dureza de su servicio como Guarda Nacional revela una enfermedad de corazón. Una vez acabada la Comuna, el Maestro, completamente privado de recursos una vez más, encuentra en casa de una de sus alumnas, Mme Mary Gebhard, que vivía en Elberfeld (Alemania), una larga y cálida hospitalidad. Los acontecimientos le inspiran algunas reflexiones que reúne bajo el título les Portes de l'avenir. A su vuelta de Alemania, se entera de la muerte de la baronesa Spedalieri. La muerte de su mujer afecta tan fuertemente al barón que cree haberse vuelto materialista y ateo y acaba por alejarse del Maestro. En diciembre de 1871, Eliphas Levi termina otro manuscrito: el Grimoire franco-latomorum, dedicado a la explicación de los ritos de la Francmasonería. En otoño de 1872, su ex-mujer, escritora y escultora desde ese momento reconocida, se casa con el diputado de Marsella Maurice Rouvier, que llegaría a ser ministro de comercio. Su salud sigue deteriorándose. Debido a una enfermedad de corazón es propenso a desvanecimientos durante los cuales dice tener visiones extáticas. Durante 1873 acaba el manuscrito del Évangile de la science. En noviembre de 1873, Judith Mendès, hija de Théophile Gautier, necesitaba información sobre la Cábala caldea para una de sus novelas orientales. La fama la había conducido directamente hacia Eliphas Levi, quien invitado un día en casa del padre de ella, predijo a la muchacha sus éxitos de joven mujer leyéndole la mano. Su marido Catulle Mendès presentó Eliphas al escritor Víctor Hugo, que al parecer conocía las obras del Cabalista y las apreciaba mucho. El año 1874 fue muy doloroso: una bronquitis bastante grave, sofocamientos, y una fiebre persistente casi no le daban reposo. Sus piernas se hincharon poco a poco y una especie de elefantiasis se declaró pronto. En enero de 1875, el Maestro acaba su último manuscrito: Le Catéchisme de la paix. El 31 de mayo de 1875, se extingue su vida en el número 155 de la rue de Sèvres, a la edad de 65 años. Fue enterrado en el cementerio de Ivry, y una simple cruz de madera marcaba la ubicación de su tumba. En 1881, su cuerpo fue exhumado y sus restos trasladados a la fosa comun.

lunes, 27 de agosto de 2007

LAS DOS MASONERIAS

Ramón Fernández-Paredes Mestres 28º
La proliferación de libros sobre la masonería en estos últimos tiempos ha creado confusión entre algunos miembros de la Orden. Yo mismo quedé aturdido al leer ciertos informes para mi desconocidos. Parecía que en los libros se hablaba de una organización que no tenía nada que ver con la que yo pertenecía.
Decidí ponerme en contacto con mi amigo el veterano maestro masón que en otras ocasiones me había aconsejado. Este me invitó a visitar su casa y así poder tener una conversación distendida y aclaratoria.
Cuando llegué a su domicilio y después de los saludos de rigor me aclaró que como masón íbamos a tener la conversación en un sitio especial. El además de masón de alto grado, era Rosacruz. Su casa era grande de cuatro plantas. Me hizo subir hasta la cuarta planta y antes de llegar me dijo: ahora vas a entrar en la habitación de los barcos. Me quedé sorprendido y extrañado que un hombre tan serio me dijera esto.
La sala era enorme, una gran biblioteca albergaba centenares de libros. Las paredes estaban repletas de mandiles de todos los grados por los que el había pasado. En los espacios libres de las paredes colgaban diplomas de grados y recuerdos de visitas a múltiples logias. En una zona de la sala había un pequeño altar en el que había dispuestos instrumentos masónicos y otros que no supe reconocer.
Observé unos archivos en cuyos lomos había unos signos secretos y unas inscripciones. En unos ponía: "En caso de muerte destruir". En otros: "En caso de muerte entregar a los hermanos que lo vendrán a buscar".
Una mesa enorme sostenía dos potentes ordenadores conectados a la red permanentemente. El ambiente era de paz bañado en un agradable olor a incienso de rosas que luego supe que lo conseguía del Tibet.
Tenía puesto como sonido de fondo algo que nunca definiría como música y sí como algo que iba trabajando mi estado interior. Luego me explicaría que este era el sonido de las esferas y que nada tenía que ver con la música hecha por humanos.
El único barco que había en la sala era una maqueta a medio construir. Al parecer utilizaba esta excusa para vetar la entrada en la sala a profanos.
En este ambiente para mi desconocido me invitó a sentarme en una silla especial de esas que se utilizan para sentarse casi como si estuvieras de rodillas pero que van tan bien para no lesionar la espalda.
Enseguida me preguntó cual era mi duda respecto a los libros que había leído. Yo le dije que lo que estaba leyendo sobre la Orden nada tenía que ver con lo que sucedía en mi Logia.
En mi Logia para empezar estaba formada por miembros que siempre faltaban a las tenidas alguna vez a lo largo del año. Algunos no aparecían mas que alguna vez. Siempre teníamos problemas de cobros y esto nos creaba deudas con la Gran Logia. Con algunos hermanos nos veíamos solo cuando había tenida o sea 10 veces al año y con algunos menos.
Los temas que tratábamos en tenida eran siempre lo mismo, darle vueltas a las herramientas, al mandil, al templo, etc. La mayor parte del tiempo se perdía en trámites administrativos.
Los ágapes acababan con chistes o con conversaciones profanas. Eso sí cuando tocaba hablar cada hermano decía siempre lo mismo. Que bien se estaba entre hermanos, que bonita era la masonería, en fin ya sabes.
Para colmo, la mayoría de los hermanos no conocían más masones que los que había en la propia logia.
Nadie se molestaba en conocer otras logias ni en acudir a asambleas.
Le dije que me extrañaba que ante este panorama que me imaginaba era igual al de otras logias nosotros tuviéramos tanto poder y que habíamos dominado los cambios del mundo, según decían los libros.
El veterano maestro con una ligera sonrisa me preguntó en primer lugar si yo tenia una habitación de los barcos como la que tenia él.
Rápidamente le contesté que ni hablar. Mi mujer casi no sabe que soy masón y menos mis amigos y familiares. En mi casa no hay nada que se pueda interpretar que pertenezco a la Orden. Lo único que tengo es el maletín que solo utilizo diez días al año.
El mandil nunca sale del maletín y por descontado mi mujer no me dejaría colgar ningún mandil en sus paredes. Para mi la masonería eran diez reuniones al año y un maletín.
De vez en cuando escribía una plancha cuando me la pedían para subir un grado.
Todos hacíamos lo mismo.
El veterano maestro con una mirada de cariño me dijo:
Querido hermano hay dos masonerías y tú solo conoces una. Tu masonería es la misma que conocen los profanos. Tú perteneces a la masonería inofensiva de diez reuniones anuales donde interpretas un teatro con un libreto que no entiendes. Esta masonería de cena incluida no se diferencia de otras organizaciones filantrópicas que ya conoces. La mayoría de los masones se identifican con ella. Ya les va bien la reunión cuando pueden, la cena distendida, la amistad nueva, mandar cuando se es Venerable, medrar cuando se puede. Piensa, me dijo, que en el mundo hay ocho millones de masones. De estos se enteran de algo medio millón. Pero lo mas importante, comprometidos con la orden solo hay cinco mil. Estos últimos son los que están escribiendo la historia que dentro de unos años se leerán en los libros.
La clave está en una palabra: COMPROMISO.
Cinco mil hermanos están comprometidos con la Orden, desde su habitación de los barcos están moviendo los hilos de la historia. Ellos se han transformado porque han sido imbuidos por las iniciaciones que han recibido realmente. Han conocido la masonería invisible que es la única mano de que dispone el universo para en este plano transformar la humanidad después de transformarse ellos.
Te pondré un ejemplo, me dijo, piensa cuando se constituyó los Estados Unidos de América. Washington juró sobre una Biblia que hoy se conserva en una logia y todos los presentes iban con mandil. Ellos en aquel momento no sabían que escribían una página de la historia. Constituyeron la nación más poderosa del mundo actual bajo su compromiso de ser masones. No llevaban otro uniforme. Lo más importante es que eran masones y secundariamente fundaban una nación.
Ejemplos hay muchos que tu habrás leído en los libros que ahora están de moda. Esta claro que la logia a la que perteneces no es capaz de realizar actos tan sublimes como el que te he relatado. Pero te pregunto. Que clase de compromiso tienen tus hermanos con la Orden. Que clase de compromiso tienes tú con la Orden.
Mira hermano, me dijo, para mí primero esta la Orden, luego viene todo lo demás. Si tengo una tenida, y coincide con una boda de un familiar no asisto a la boda. Si tengo un viaje lo hago del tal manera que no coincida con una tenida, nunca dejo de asistir con la excusa de tener que estar con la familia, ya tengo todos los días para estar con ella. Entre tenidas medito, leo, me instruyo. Cuando la Orden me llama para servirla lo dejo todo por ella. Así las cosas comprenderás que mi compromiso es total. Solo en esta situación la masonería te transmite su secreto.
Para finalizar, me dijo, que la masonería era tan importante que solo si ella ha penetrado en ti eres consciente. Y solo se es consciente si realmente te has comprometido.
La masonería sabe que muchos los llamados pero pocos los elegidos. De los ocho millones que están inscritos como masones solo cinco mil son necesarios para mover la humanidad. Es elección individual adquirir el compromiso.
Después de oír estas palabras me di cuenta que yo aún no era masón. A pesar de mis medallas y mandiles no me había enterado de nada. El secreto no estaba en la transmisión de las palabras secretas, ni en las iniciaciones.
El secreto estaba en el compromiso.
Cuando abandoné aquella sala de los barcos volví al mundo de cada día.
Entré pensando que ya lo sabía todo y que los que escribían los libros no sabían nada.
Salí dándome cuenta que yo no sabia nada y que los que escribían los libros solo transmitían aquello que la masonería no tiene necesidad de contar.

martes, 21 de agosto de 2007

Rosslyn, la catedral de los enigmas

La capilla de Rosslyn, llamada también la catedral de los enigmas, se encuentra a sólo unos 15 kms de Edimburgo, y, sin embargo, allí no hay rastro de la multitud de turistas que se amontonan por las laderas del castillo de la capital escocesa. Situada en las afueras del pueblecito de Rosslyn, rodeada por la campiña y alejada de pubs y bed & breakfasts, Rosslyn Chapel conserva el inquietante encanto que la ha convertido en un lugar de peregrinación para buscadores de misterios. Desde el exterior sorprende por sus reducidas dimensiones, pero, tras franquear la entrada, lo que realmente deslumbra es la cantidad de desconcertantes símbolos de las tradiciones hebrea, cristiana, egipcia, masónica y pagana, que han hecho de sus paredes la tierra prometida de generaciones de criptógrafos. David Brown, autor del bestseller El código Da Vinci, que sitúa bajo su techo maravillosamente tallado el desenlace de la novela, la define como ''el paraíso de la simbología'', y es posible que las leyendas que envuelven el lugar lo hayan inspirado más de lo que admite. Los caballeros templarios la edificaron en 1446 como réplica exacta del mítico templo de Salomón, en Jerusalén, con el célebre muro oeste que parece inacabado y, según se dice, la cripta subterránea copia del lugar donde los nueve fundadores de la orden militar y religiosa habrían desenterrado por primera vez el Santo Grial. William Sinclair, príncipe de Orkney, a quien se debe la iniciativa de construir la capilla, reposa entre sus muros con algunos de sus antecesores, como su homónimo de 1297 que fue gran prior de los Caballeros del Temple, o Herry Sinclair, apodado el Santo, de quien la tradición dice que viajó al Nuevo Mundo en 1398. Como recuerdo de aquel legendario viaje quedan un cactus y unas mazorcas de maíz indio, esculpidas en la piedra años antes de que el Nuevo Mundo fuera descubierto oficialmente. Se dice que los templarios, reconocidos constructores de iglesias, se superaron a sí mismos en Rosslyn porque era el lugar elegido para esconder el Santo Grial. Lo cierto es que no hay un solo centímetro sin tallar, y que, hasta la fecha, no toda la compleja simbología ha sido descifrada. A pesar de ser considerada morada y monumento de idólatras, la capilla consiguió salvarse de la furia destructora de la Reforma Protestante gracias a los vínculos entre el legado templario y la masonería de la que fue gran maestro el mismo Oliver Cromwell. Sin embargo, su protección no impidió que en 1650 su caballería, a la orden del general Monk, la usara como establo. La recuperación de Rosslyn empezó a principio del siglo XIX gracias a los poetas William y Dorothy Wordsworth, y sobre todo gracias a Walter Scott, que le dedicó una oda. Su éxito entre los intelectuales de la época fue tal que Louis Daguerre, inventor del daguerrotipo y precursor de la fotografía, la reprodujo en uno de los dioramas de su invención que, entre 1824 y 1835, recorrieron Europa. No es difícil entender la fascinación que siempre ha ejercido. Toda la superficie de la iglesia está esculpida con símbolos y representaciones de parábolas, dogmas de la doctrina cristiana y pequeños relatos mitológicos. Junto a las cruces floreadas, los cálices, varios signos templarios y 56 marcas masónicas distintas descubiertas por los expertos, se pueden identificar estrellas de David, símbolos astrológicos, plantas y representaciones de la iconografía cristiana, como las estaciones del Calvario, los pecados capitales, el velo de la Verónica con el rostro de Cristo, y Lucifer, el ángel caído, el único representado cabeza abajo. No podían faltar referencias a la historia y a las arraigadas tradiciones escocesas, como el corazón de Robert the Bruce, el primerrey de Escocia, o antiguos ejemplares de gaitas.•

domingo, 22 de julio de 2007

30 de Julio Día Mundial de la Amistad

PORQUE SE FESTEJA EL DIA DEL AMIGO EL 30 DE JULIO
Del árbol al sentimiento
Celebrar el Día de la Amistad cada 30 de julio es una idea que nació durante una charla con motivo del Día del Arbol. Su creador, el doctor Artemio Bracho, se encuentra embarcado en su propia cruzada para que su idea sea reconocida a nivel internacional.
Era el año 1958 y el entonces joven doctor Artemio Bracho ofrecía una charla sobre el árbol y su relación con el hombre.
En una de las pausas de su speech se había preguntado si existe el Día del Arbol, ¿por qué no puede existir el de la Amistad?
El sueño comenzó en su Pinasco natal (Chaco paraguayo), donde se gestó la fecha que conmemoraremos el próximo 30.
Refiere: "Yo me encontraba trabajando como director del Hospital del Instituto de Previsión Social en Puerto Pinasco junto con mi señora, quien ejerce también la medicina. Transcurría la Semana del Arbol; me pidieron que dé una charla sobre el árbol y su relación con el hombre desde el punto de vista médico. Di esa charla el 19 de junio de 1958 en el Club Social de Pinasco, ante numerosa concurrencia. Y eso me serviría, en realidad, de inspiración, el día 20 de junio. Después de terminar mis numerosos quehaceres me quedé solo y me puse a pensar así: ‘Qué importante es esto que ha hecho el hombre al crear el Día del Arbol’.
En ese instante me vino a la mente la idea de que la amistad también necesitaba tener un día. Resolvimos mi señora y yo hacer una reunión esa misma noche.
Vinieron las principales autoridades de Pinasco: Orlando Troncoso, Kurt Singer, el juez de Paz y otras personas, además del capitán CarlosRivas, presidente del club social.Todos se entusiasmaron con la idea de crear el ‘Día de la Amistad’.
Tanto fue el entusiasmo que se resolvió que a treinta días de esa fecha se crearía la primera semana de la amistad, que transcurrió desde el 21 hasta el 27 de julio de 1958, con un éxito increíble. Ocurrieron cosas lindas: gentes que estaban distanciadas o enemistadas se reconciliaban.
Con el nombre de Cruzada Mundial de la Amistad comenzó una campaña nacional en la que se fomentaba la celebración de ese sentimiento".

Amigo invisible
En la actualidad, uno de los juegos más esperados es el del "amigo invisible", que se practica en escuelas, instituciones, entre vecinos y cualquier otra agrupación, en una especie de sorteo. Consiste en escribir en diferentes papelitos los nombres de los integrantes del grupo y cada uno, a su turno, va extrayendo el papel con el nombre del amigo invisible sorteado.
Durante la semana que precede al 30 de julio, los amigos ‘invisibles’ intercambian cartas anónimas y escritos sentimentales hasta que ese día se realiza una reunión para que cada uno conozca finalmente a su amigo anónimo.
Pero más allá de la expresión lúdica de la fecha y de los obsequios, Artemio Bracho lleva hasta hoy su propia cruzada: que las Naciones Unidas declare el Año Internacional de la Amistad y que el mundo entero "celebre con los paraguayos este día".
En otro momento, el doctor Bracho manifestó que otro de sus sueños era levantar la casa mundial de la amistad, en un predio que se tiene en Santísima Trinidad.
Y su tercer sueño, que se está concretando, es que la Cruzada de la Amistad pase a manos de los jóvenes.

FELIZ DIA: FRATERNALMENTE, AMIGOS.........

viernes, 22 de junio de 2007

JUAN CARLOS MORENO GONZÁLEZ

Jorge Báez Roa

Juan Carlos Moreno González proviene de una familia patricia de la sociedad paraguaya. Su padre, el historiador don Fulgencio R. Moreno, era descendiente, por línea materna, del prócer Fulgencio Yegros. Una genuina vocación por la música y una vasta cultura humanística perfilaron su vida de hombre y artista. Compositor de subidos méritos y virtuoso del piano, ejerció la enseñanza por este instrumento durante años, al punto de constituirse en maestro de varias generaciones de músicos.
Tendré que remontarme a los años cuando asistía a las clases de música en el Ateneo Paraguayo, que las presidía él como director de dicha institución. Un fervoroso discipulado lo rodeaba en aquellas aulas. Pude seguir de cerca muchas de sus clases y recuerdo cómo, más allá del dato artesanal, del principio escolástico que cimenta la técnica de un instrumento, gustaba analizar minuciosamente la obra ejecutada, para adentrarse enel espíritu de ella, con lúcida conciencia de cuando habrá querido expresar el autor.

Junto al artesano, que despliega la técnica como principio fundante, estaba el artista, que vivifica los signos aparentemente yertos del pentegrama.
Gustaba cantar y repetir, acompañándose del piano, algún motivo rítmico o melódico, como subrayando la importancia del mismo en relación al todo de la obra. Y esto lo hacía con una insistencia que se grababa en la memoria de quienes lo tratábamos, desde la cátedra o el diálogo amistoso. Aunque fuerza es reconocer que Moreno González nunca creó distancias entre él sus discípulos. Su preeminencia dimanaba de su espíritu de un modo natural.

Le caracterizaba, como músico, una objetividad que le permitía sopesar sus posibilidades y sus limitaciones, sin falsas poses. Era claro y sencillo como un niño. Y cuando de sus obras se trataba, se exaltaba al escucharlas, aunque rehusaba hablar de ellas las más de las veces. Nada era más ajeno a su pensamiento que ver en la música una manifestación de inmediatez subjetiva. Solía repetir que, si bien toda obra de arte necesariamente hace referencia a algún episodio, a algún momento de la vida de su creador, fundamentalmente se justifica por la racionalidad de su estructura.

Cuando alguien decía que sólo los románticos habían sabido expresar sus emociones con acabada propiedad y, por el contrario, los clásicos nos presentaban sus obras de un modo impersonal aunque bien construidas, Moreno González nos recordaba que Bach había expresado tantas veces emociones tan diversas como la tristeza que suscitaba la despedida de un amigo, el afecto de su mujer Ana Magdalena, la esperanza del hombre religioso y su afán de autotrascendencia, o la suprema congoja ante la muerte. La cantata “!Ven, oh dulce muerte!”, no había escrito Bach con acentos imperecederos ? Podía llamarse a esa música impersonal ?

Fue a finales de la década del sesenta cuando más lo traté. Moreno González ocupaba por entonces la Dirección del Conservatorio Municipal de Música. Recuerdo que en cierta ocasión me puse a leer algunos conceptos de Pablo Casals acerca de la música de Haydn, música que admiraba el célebre violoncellista, porque veía en ella una constante y seductora invención. Casals había dicho: “Cuántas obras admirables nos ha dado Haydn sirviéndose de la sintaxis y el vocabulario de su tiempo a igual que Bach, Haendel, Mozart, quienes muchas veces se convertían en copistas, e incluso en imitadores de obras de los maestros de sus respetivas épocas o de los que les habían precedido. Y, sin embargo, qué “originales” fueron por la fuerza de su genio”. Moreno González contestó: “Muy bien visto. Se puede ser “romántico” y aun ”moderno”, sin sentirse incomodado por los moldes clásicos. Lo que cuenta es la solución que el compositor encuentra con su fuerza creadora a los problemas de la forma”.

Moreno González experimentaba en la “composición” aquello que ha subrayado Aaron Copland: “La necesidad de autoexpresión, el impulso nunca satisfecho de ideas y sentimientos acerca de la vida y la consiguiente búsqueda de autoconocimiento”.

Nuestro músico vivía obsesionado por la creación. Todos los días hacía algunos apuntes que ya utilizaría en algunas de sus obras. Sentía casi de un modo continuo la alegría de la creación. Pero, además, era un intérprete de vital comunicación.

Nunca olvidaré cuando juntos tocamos ante un grupo de amigos la sonata “Primavera” (op. 24), de Beethoven. El se la sabía casi de memoria y la hizo con espontaneidad, con impulso juvenil, en especial el “rondó” final, al punto de suscitar una viva impresión en el auditorio.

Juan Max Boettner trazó alguna vez la semblanza de nuestro músico. Nos dice en ella: “Su niñez pasó en el ambiente diplomático a que pertenecía su padre. Tuvo una prolija educación dentro de un ámbito tran atractivo espiritualmente, aunque conoció también la escasez de otros momentos, llevados por sus padres con entera dignidad. Un día, cuando tenía once años, como niño travieso que era, quiso treparse a un vagón de ferrocarril cerca de la Plaza Once, de Buenos Aires. Cayó y las ruedas le cortaron ambas piernas. En medio de su desgracia, surgió una intensa vida espiritual, se puso a escribir y a hacer serios estudios de armonía y composición”.

“Vivió algunos años en Brasil, donde hizo estudios superiores de música. Desde 1940 su actividad como compositor concertista fue intensa, destacándose también como erudito y ameno conferencista”.
“Juan Carlos ha sabido guardar un tesoro incomensurable: su niñez, su espíritu de niño grande”.

Sí, la desgracia no abatió el ánimo de nuestro artista. Siempre hubo en él un niño, con sus alegrías y sus travesuras. Hace cinco años que, tras una penosa enfermedad, Juan Carlos Moreno González último aliento. En el acto de sepelio dije algunas palabras: “ Juan Carlos Moreno González representó en la vida paraguaya, durante muchos años, toda una categoría humana, por sus vastos conocimientos en diversas disciplinas humanísticas, pero fundamentalmente como artista de la música. Virtuoso del piano, su profundo saber en este arte volcó a la enseñanza, creando un discipulado que sigue hoy dando sazonados frutos de belleza. También en el escenario de conciertos puso la impronta de su calidad de virtuoso, llegando a su auditorio a través de las obras más representativas de ese instrumento.

“Pero fue la composición musical la que atrajo con persistencia vocacional su interés, su devoción. Un mundo de belleza a través del arte de los sonidos supo crear a lo largo de su vida.

“Como compositor no circunscribió su labor a obras para su instrumento preferido –el piano -, sino que incursionó con maestría en las creaciones sinfónicas, manteniéndose siempre fiel a una temática
surgida de las visiones de su tierra y de su rico mundo interior en que, bajo una aparente gravedad, vivía un niño con sus alegrías y sus travesuras de que nos hablan sus “scherzos”.

“La zarzuela paraguaya lo tiene como a uno de sus cultores, justamente con Manuel Frutos Pane. Trascendiendo lo pictórico y decorativo de escenas de la vida nacional, nos introduce en la sicología del hombre de nuestra tierra con todos sus atributos y admirables virtudes de un pueblo que ha sabido sufrir penurias inmensas, pero cuyo espíritu no se ha apagado la alegría de la vida. La creación musical, como toda expresión de espíritu y la mente del hombre, es hasta cierto punto tributaria de su época. Pero lo que caracteriza a las creaciones auténticas es que se proyectan hacia un futuro con renovada fuerza. Estas virtualidades, en nuestro concepto, cimentan la obra de este gran artista”.

Juan Carlos Moreno González se unió en matrimonio con doña Marina González. Este matrimonio constituyó una familia numerosa. Su mujer e hijos supieron prodigarle afecto, devoción y estímulo para el desenvolvimiento de su vocación de artista. El siempre asi los recordaba en conversaciones, con el cariño y la gratitud de padre y hombre de hogar.

Del diario ÚLTIMA HORA (El Correo Semanal), 16 de Julio de l988 (Asunción, Paraguay).

“Miramos ahora su formidable legado espiritual a la tierra que lo vió nacer y a la que dedicó su talento y sus mejores afanes. Sentimos una profunda admiración por él, al tiempo que rememoramos su lección de hombre y maestro”.