Christian Gadea Saguier
Hacia 1865 León Richer, Venerable Maestro de la Logia Mars et les Arts del Gran Oriente de Francia, expresaba: "La mujer tiene derecho como el hombre al conocimiento de las verdades morales y filosóficas que nos liberan de los prejuicios religiosos; ella tiene derecho al desarrollo de sus facultades… La iniciación masónica no es solamente un derecho para la mujer, sino un deber para nosotros". Al año la Masonería atacada violentamente, por la presencia clerical y el predicador de Notre-Dame, decidía defenderse en público mediante conferencias filosóficas. Léon Richer y Jules Labbé solicitaron la colaboración de Maria Deraismes para un ciclo de conferencias organizado por el Gran Oriente de Francia en su sede de la calle Cadet.
Deraismes, de una familia próspera de clase media, estaba bien instruida y criada en un ambiente literario que le permitía ser autora de varios trabajos literarios. En 1867 publicó un libro con las conferencias organizadas por el Gran Oriente (Lo antiguo ante lo nuevo, La nobleza ante el clero, Nuestro principios y nuestras costumbres) y continuaba también con las controversias escritas (con Le Fígaro, Le Nain Jaune, L’Opinion Nationale). Richer podía conocer muy bien las capacidades de María Deraismes cuando ambos impulsaban y sostenían Le Droit des Femmes desde 1869. Esa revista cumplía como órgano de expresión de una consistente red para la emancipación de las mujeres y su incorporación a la ciudadanía de pleno derecho.
En el seno de la Liga por los Derechos de la Mujer, que en 1873 se convertía en la Asociación para el mejoramiento de la vida de la mujer, Maria Deraismes mantenía un combate para que no les sean rechazados a las mujeres sus derechos civiles y políticos. Esta reivindicación no se obtendrá, y ella lo sabía, mientras se les dé a las mujeres una instrucción que las mantenga en la ignorancia y las sitúe bajo la dependencia del hombre; Así comenzaba una campaña a favor de la escuela laica, la única que podía hacer de la mujer un ser libre y adulto.
Los siguientes años fueron particularmente fecundos en la vida de Maria Deraismes. En 1874, enojada por un escrito antidemocrático y vengativo de Victorien Sardou decide comenzar nuevamente a dar conferencias. Su elocuencia era tal que el jefe de la prefectura la llama y le aconseja que modere su lenguaje. Su ardor no disminuye, escribe en los diarios liberales de la capital, se adhiere al Libre Pensamiento, y funda la sección de Seine-et-Oise y difunde las tesis liberales sobre el Librepensamiento. Los primeros resultados con relación al plano social de 1874 y 1875 (medidas relativas a la protección de las mujeres y los niños) ya son visibles; la ayuda de un joven médico, Georges Martin, concejal municipal del barrio Estación en París, hace que Maria aumente su ardor combativo en pro de los derechos de la mujer.
La actividad fue tal, y su presencia tan eficaz en el Congreso anticlerical de 1881, que se forma un comité para presentarla a las elecciones legislativas de ese año. Ella rechaza su candidatura, pues pese a sus esfuerzos y lucha de los últimos quince años la ley no cambió, por tanto su candidatura no podría ser nada más que un testimonio de protesta; además, en caso de ser elegida, el resultado sería negativo puesto que la elección sería invalidada y la vana tentativa no haría nada más que retrasar la conquista de los derechos reclamados. Pero aprovecha la situación para solicitar su admisión en la Masonería. Esto fue una revolución. Desde hace quince años, Léon Richer estaba intentando, vanamente, hacer que se admita a la mujer en las Logias del Gran Oriente;
También otro hombre estaba detrás de la misma causa, Georges Martin, iniciado el 21 de marzo de 1879 en la Logia Unión y Beneficencia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, quien participó en la lucha de las logias azules contra el "poder absoluto" del Supremo Consejo y tomó partido con miembros disidentes que fundaron en 1880 la Gran Logia Simbólica Escocesa, buscaba el mismo resultado. Eminentes francmasones, desde el principio animaban y apoyaban a Maria Deraismes en su lucha, pero las Obediencias rechazan o aplazan la autorización de unir a una mujer a los trabajos masónicos. El tema fue tan importante que Léon Richer escribe en su revista L'Avenir des Femmes un artículo especial: "Las mujeres y la Francmasonería".
Meses después la Logia Livres Penseurs du Pecq, de la Gran Logia Simbólica Escocesa, añade a su reglamento interno un artículo permitiendo la participación de mujeres en sus trabajos. La comisión encargada de aprobar los reglamentos particulares de las logias de la Gran Logia Simbólica Escocesa aplazó la proposición. A causa de la decisión, la logia abandona la Obediencia y se declara independiente; se considera libre para iniciar a una mujer y la unanimidad recae sobre el nombre de Maria Deraismes. El 25 de noviembre de 1881 la Logia Les Livres Penseurs du Pecq recibe una solicitud de ingreso de Maria Deraismes. La Iniciación tiene lugar, el 14 de enero de 1882, en presencia de altos dignatarios de la Masonería, diputados y funcionarios. La logia estaba presidida por el venerable Houbron quien felicitó a la nueva iniciada por haber "franqueado con firmeza las barreras masónicas que, tras ella, deja abiertas ahora a otras mujeres" y acto seguido le colocó un Collar de Maestro ricamente decorado. En el banquete que siguió a su iniciación María expresaba: "La puerta que habéis abierto no se cerrará detrás de mí, y toda una legión me seguirá. Habéis dado una prueba, mis hermanos, de sabiduría y energía. Para vosotros un prejuicio está vencido. Sin duda sois una minoría, pero una minoría gloriosa, a la que pronto deberán adherirse la mayoría de las logias. La presencia aquí de hermanos eminentes que han tomado parte es para mí un seguro de garantía".
En junio de 1882, una minoría de hermanos de la logia solicitan ser integrados bajo el control de la Federación de Logias de la Gran Logia Simbólica Escocesa. Hubo de resistir numerosas dificultades dentro de la Obediencia, que persistía en ahondar una tradición exclusivamente masculina. Maria Deraismes frecuentaba hacía cinco meses la logia, pero ante la resistencia masculina no insiste más y retorna a sus actividades profanas. Pareciese que todo el trabajo había sido inútil y la situación forzó para concluir que la única solución era la creación de una logia nueva, mixta, autónoma e independiente.
Habían pasado diez años cuando en diciembre de 1892 el grupo Martin-Deraismes estaba preparado para trabajar en logia. El salón de la calle Sèvres fue acondicionado como taller masónico. La Gran Logia fue regularmente instalada el 4 de abril de 1893, siendo presidente de honor Clémence Royer; venerable María Deraismes; 1º vigilante Marie Becquet de Vienne; 2º vigilante Marie Georges Martin; secretario Maria Martin; tesorero Anne Feresse-Deraismes; y como orador Georges Martin. Poco tiempo después, algunas mujeres más fueron iniciadas y varios hombres afiliados.
Diez meses después del establecimiento de la Gran Logia Simbólica Escocesa Mixta de Francia "El Derecho Humano", María Deraismes era llamada al Oriente Eterno, dejando al cuidado de Georges Martin, a su hermana Ana Teresa Deraismes y a sus colaboradores, la continuación de la obra. No escatiman su tiempo ni fortuna cuando se trata de trabajar y fortalecer la Orden masónica. Asumen responsabilidades en una situación delicada, momento en que las relaciones con las otras Obediencias estaban lejos de ser fáciles.
Georges Martin prevé el desarrollo de la masonería mixta en el mundo, sabe que en el extranjero es normal que un Supremo Consejo rija la unión de logias simbólicas, pero no desea que los derechos masónicos de las mujeres estén limitados, concibe por consiguiente la idea de establecer en el Derecho Humano los Altos Grados. Con la ayuda de Dècembre Allonier, miembro regular del Supremo Consejo Escocés, poseedor del grado 33º, funda los Talleres Superiores del Derecho Humano y, en 1899, se constituye el Supremo Consejo cuya existencia será conocida oficialmente el 12 de junio de 1901. Gracias al Supremo Consejo universal mixto, la Masonería mixta será implantada en el mundo entero.
Mientras tanto, la lucha que Georges Martin debe continuamente mantener para extender la Orden masónica y superar las dificultades que oponen aún las obediencias masculinas a la Masonería mixta, agota seriamente sus fuerzas; 1914 le golpea doblemente, profundamente afectado por la declaración de guerra, tiene el dolor de ver desaparecer, poco tiempo después, a su esposa Marie Georges Martin, compañera de sus esfuerzos. Su vitalidad no cesa de decrecer, no sobrevive más que dos años a estas pruebas. Pocos meses antes de su muerte, sigue aun con su tarea de constructor: el 16 de julio de 1916 propone al Supremo Consejo la creación de una comisión permanente de cuatro miembros para hacer frente a la situación creada por el desarrollo de la Orden en el mundo.
Fallece el 1º de octubre de 1916 en el inmueble de la calle Jules-Breton en París, que él había hecho edificar para El Derecho Humano, vendiendo su chalet de la calle Vauquelin y su propiedad en Sologne. Ha asumido totalmente la carga legada por Maria Deraismes. No ha dotado solamente a la Orden masónica mixta internacional de una organización sólidamente estructurada, sino que ha construido el edificio que alberga su sede incluso hasta el día de hoy.
A partir de 1920 se abrió una nueva etapa en el afianzamiento y la expansión internacional de Le Droit Humain. La Europa de la posguerra desplegaba nuevas energías y el sentido republicano, civil y humanista de la ciudadanía estaba ya bien cimentado, sin prejuicios por razón de sexo. Para la época la Obediencia se reafirmaba como una institución iniciática, filosófica y filantrópica, que recogía el trabajo masónico masculino y femenino, todo ello encaminado al progreso de la humanidad. Hoy día, el Derecho Humano, con el título de Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain posee logias en todos los continentes.
jueves, 18 de septiembre de 2008
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