Introducción
| La operación de reducción mamaria se realiza en pacientes desde edades muy tempranas, en niñas que presentan un desarrollo mamario excesivo y precoz, hasta personas de edad avanzada aliviándoles cuanto menos físicamente de un excesivo peso mamario. En todos estos pacientes se presentan problemas en relación con el excesivo tamaño de las mamas. Esta operación trata de forma muy eficaz ésta patología. |
| El paciente sufre con frecuencia dolores de espalda, dolores sobre los hombros y en la región mamaria, dificultad para encontrar ropa adecuada, etc. Es normal en estos casos que la piel haya sufrido cambios debido al peso y al rozamiento mamario. Es también frecuente que la paciente se sienta incómoda, no sólo en el aspecto físico, sino también en los campos social y relacional. El exceso de tamaño puede afectar solamente a la mama de un solo lado en pacientes con asimetría mamaria (véase sección de problemas mamarios congénitos). |
| En algunos pacientes adultos un excesivo tamaño mamario ejerce un efecto "péndulo" que dificulta la respiración y produce dolores de espalda. En edades muy tempranas, el desarrollo prematuro de las mamas puede interferir en el desarrollo social de las niñas y producir problemas de imagen (en el caso de las niñas jóvenes ésta patología es denominada gigantomastia virginal). |
| La reducción mamaria se realiza en un ámbito hospitalario. En función del tamaño mamario el procedimiento puede durar entre 2 o 4 horas. Al realizarse en el hospital, el paciente tiene la opción de hacer una cómoda recuperación en el mismo, aunque no es infrecuente que en casos de reducción de menor volumen el paciente pueda abandonar el hospital el mismo día de la operación. Se han descrito múltiples técnicas de reducción mamaria. En la mayoría de éstas técnicas parte de la glándula mamaria permanece unida al complejo areola-pezón y éste es transferido a una posición más elevada. Esta posición final es ligeramente superior a la altura del pliegue submamario. Dependiendo de la técnica utilizada, la distribución de las cicatrices es: 1.- Alrededor del complejo areola-pezón y vertical desde la areola al pliegue submamario ó 2.- La misma distribución anterior con la adición de una cicatriz transversal en el pliegue submamario. Los cirujanos plásticos utilizamos diferentes técnicas en función de la edad, la anatomía, y las aspiraciones del paciente. Esta versatilidad en la técnica ofrece a las pacientes una interferencia lo menor posible con la fisiología o función normal mamaria. La sensación del pezón e incluso la capacidad de lactar se mantiene con frecuencia en muchas casos de reducción mamaria. Como norma general cuanto más se reduce la mama más difícil es preservar intactas estas funciones. En los últimos años y cuando lo consideramos indicado utilizamos una técnica innovadora llamada de cicatriz vertical, cuyo uso se ha extendido recientemente tanto en Europa como en los Estados Unidos. Con ésta técnica es muy frecuente poder evitar la tradicional cicatriz horizontal debajo de la mama. Esta técnica combina el diseño vertical de la cicatriz con una mamoplastia interna (mamoplastia) con lo que la tensión exterior y el posible ensanchamiento de las cicatrices es minimizado. La técnica que utiliza el complejo areola-pezón como injerto es utilizada solamente en casos excepcionales. Esta técnica es indicada en pacientes en las que la cantidad de tejido reducido es excesivamente grande, así como cuando la distancia entre la posición del pezón y la posición deseada después de la operación es excesivamente larga. Este procedimiento tiene la ventaja de ser más rápido y la desventaja de la pérdida de sensibilidad por parte del pezón. Normalmente son pacientes de edad más avanzada en los que ésta técnica es considerada apropiada. |
| La reducción mamaria se realiza, salvo raras excepciones, con anestesia general. |
| Aunque la operación es relativamente larga, la convalecencia suele ser rápida. No es infrecuente que las pacientes vuelvan a su trabajo una semana después de la operación, y que a las tres semanas vuelvan a su actividad normal. Un sujetador sin alambres debe utilizarse como soporte durante las 6 semanas que siguen a la operación. Resultados
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